El Grupo de Combate Expedicionario ‘Dédalo’ 25-2 ha desplegado su capacidad para proyectar la fuerza naval desde la mar hacia tierra. De este modo, durante tres jornadas, las operaciones anfibias, aéreas, navales y terrestres están siendo las protagonistas en aguas del Océano Atlántico.
La operación anfibia se lanza desde la mar contra una costa potencialmente hostil, y se basa en la proyección de una fuerza de desembarco a través de vectores de superficie y aéreos. Con estos parámetros, el objetivo principal es asegurar una cabeza de playa para tomar infraestructuras críticas, permitir el desembarco de mayores fuerzas y, por último, garantizar la consecución de objetivos a mayor profundidad.
En esta operación, que se lleva a cabo desde los buques ‘Galicia’ y ‘Juan Carlos I’ participan infantes de marina, personal de maniobra de los barcos, conductores de vehículos, embarcaciones de asalto, lanchas de desembarco y puestos de mando; además de los Estados Mayores, que se ocupan de la coordinación de todas las acciones.
El Grupo de Combate Expedicionario se encuentra equipado, entrenado y alistado para intervenir en todos los dominios: marítimo, aeroespacial, terrestre, ciberespacial y cognitivo, durante un prolongado periodo de tiempo. Para ello, cuenta con una amplia gama de medios y avanzada tecnología que permiten la mayor eficacia y operatividad de sus unidades. Dichos medios, junto con las tácticas y los procedimientos son interoperables con el resto de los Ejércitos, así como con las Marinas y Ejércitos de países aliados. Además, es capaz de desplegarse por todo el mundo durante un largo periodo de tiempo y de llevar a cabo ataques de largo alcance.
Dédalo 25
El despliegue del Grupo ‘Dédalo 25-2’, en aguas del Atlántico y del Mediterráneo, se extenderá hasta el 7 de julio, tras navegar por el estrecho de Gibraltar.
En cuanto a su composición, está articulado en torno al portaaeronaves `Juan Carlos I´, que transporta cazas y helicópteros, acompañado por el buque de asalto anfibio `Galicia´; la fragata multipropósito `Blas de Lezo´, con capacidades avanzadas de defensa antiaérea; el buque de aprovisionamiento de combate `Cantabria´, además de un Batallón Reforzado de Desembarco y una Unidad Aérea Embarcada.
Estos despliegues muestran la capacidad de la Armada para liderar y proyectar una fuerza expedicionaria en y desde la mar. Al tiempo, en su caso, pueden integrarse y operar con otras unidades o agrupaciones aliadas. Por ello, las fuerzas españolas forman parte de un reducido grupo países OTAN que pueden imponer la libertad de navegación y maniobra, asegurar los puntos de estrangulamiento marítimos y proteger la línea marítima de comunicaciones.