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Jefe de la Brigada del Líbano XLIV: “La seguridad de nuestros soldados es prioritaria”

En Marjayoun, Líbano
13 de mayo de 2026
  • A pocos días del relevo del contingente desplegado en Líbano, el general Antonio Ramón Bernal destaca “el compromiso y la entrega de los hombres y mujeres del contingente español”, que han continuado cumpliendo su misión diaria pese a las difíciles circunstancias actuales.

España participa, desde el año 2006, con alrededor de 600 militares en la Misión de Naciones unidas en el Líbano (UNIFIL). Actualmente, la denominada Brigada del Líbano (BRILIB) XLIV está formada principalmente por personal y unidades de la Brigada «Guadarrama» XII y está mandada por el general de división Antonio Ramón Bernal Martín, que es también el jefe del Sector Este de UNIFIL. El contingente está desplegado desde noviembre del pasado año y durante los próximos días regresará a casa.

¿Cuál es la valoración de estos seis meses de despliegue?

La valoración es positiva, aunque claramente pueden diferenciarse dos fases muy distintas.

En una primera fase, que abarca hasta el inicio de las hostilidades el pasado 2 de marzo, el contingente pudo desarrollar su actividad con normalidad, alcanzando una media de alrededor de cien actividades diarias, tanto operativas como logísticas y de apoyo a la población civil.

La segunda fase ha estado marcada por un empeoramiento significativo de la situación de seguridad. Este contexto nos ha obligado a reducir y adaptar nuestras actividades, priorizando en todo momento la protección de la fuerza.

A pesar de estas dificultades, el contingente ha sabido adaptarse con profesionalidad y disciplina, cumpliendo la misión en la medida que las circunstancias lo han permitido y desarrollando un excelente trabajo en este periodo de despliegue.

¿Se han incrementado las medidas y protocolos de seguridad en estos últimos meses?

Sí, por supuesto. Hemos aplicado todas las medidas de seguridad previstas para este tipo de escenarios, incrementándolas de forma progresiva conforme ha ido evolucionando la situación sobre el terreno.

En el interior de las bases, el nivel de alerta se ajusta continuamente en función del riesgo evaluado, teniendo siempre como máxima prioridad la seguridad de nuestros soldados. Cuando la situación lo requiere, se emplean los equipos de protección individual, como casco y chaleco, y se utilizan los búnkeres siguiendo los procedimientos establecidos.

En las actividades fuera de las bases, el personal se desplaza siempre con protección individual y en vehículos blindados. Además, se extreman las medidas de seguridad en las rutas, con el fin de prevenir cualquier amenaza potencial y evitar asumir riesgos innecesarios. Todo ello nos permite seguir cumpliendo la misión con la máxima seguridad posible.

¿Puede desarrollar el contingente su labor habitual con normalidad?

Las actividades que veníamos desarrollando hasta ese momento se han visto reducidas de manera significativa. Por un lado, las patrullas de vigilancia de la Blue Line o las de presencia en la zona se han paralizado. Tampoco se puede colaborar con las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) en las labores de desarme de actores no estatales, en la búsqueda de depósitos de armamento o munición no controlados o en las labores de formación. Al estar en conflicto activo, las LAF se han retirado de la zona ocupada por las Fuerzas israelíes (IDF) y permanecen únicamente en las zonas donde queda población.

Por otro lado, la evacuación de la población civil —que en la mayoría de las localidades ha sido prácticamente total— ha hecho que las actividades cívico-militares habituales se transformen en tareas de apoyo y protección del personal civil que permanece en la zona.

Por último, el deterioro del estado de las rutas y la amenaza de artefactos explosivos improvisados obliga a limitar al máximo necesario tanto las actividades logísticas como las operativas y a extremar las medidas de precaución. Todas estas decisiones se toman siempre priorizando la seguridad de nuestro personal y adaptándonos de forma constante a la evolución de la situación sobre el terreno.

¿Cómo está siendo la relación con las Fuerzas Armadas Libanesas?

La relación con las LAF es permanente y muy fluida. Mantenemos un contacto continuo con ellas y todos los movimientos que realizamos fuera del área de responsabilidad de UNIFIL se llevan a cabo siempre de forma combinada.

Además, contamos con oficiales de enlace de las LAF integrados en el Cuartel General del Sector Este, lo que permite una comunicación constante y directa. Esta coordinación es fundamental para garantizar la seguridad de nuestras actividades y, de esta forma, seguir cumpliendo eficazmente la misión encomendada a UNIFIL.

No obstante, como decía antes, por la situación de conflicto activo, las LAF han abandonado gran parte de sus posiciones, replegándose a zonas donde no está IDF y donde queda población. Esto ha reducido mucho la colaboración con ellos.

¿Cómo describiría el estado de los integrantes del contingente?

Nuestros soldados se encuentran bien y continúan desempeñando sus labores diarias con buen ánimo y con la profesionalidad que les caracteriza hasta el último día de la misión. El soldado español tiene una gran capacidad de adaptación a entornos complejos.

Tras más de cinco meses desplegados, quiero destacar especialmente el compromiso y la entrega de los hombres y mujeres del contingente español, que siguen cumpliendo su misión diaria pese a las difíciles circunstancias actuales. Cada uno, desde su puesto —tanto en las patrullas como en las tareas logísticas—, demuestra un alto sentido del deber y una gran vocación de servicio. No puedo estar más orgulloso de ellos.

¿Qué mensaje manda a las familias y compañeros que están en España?

Sin duda, el mensaje principal que quiero transmitir es de tranquilidad. Nuestra presencia en el Líbano responde al firme compromiso de España con la Resolución 1701 de Naciones Unidas, cuya aplicación y supervisión corresponde a la misión de UNIFIL.

A pesar del recrudecimiento del conflicto, el contingente español continúa cumpliendo la misión en la medida en que la situación lo permite, siempre bajo un criterio muy claro: la seguridad de nuestros soldados es prioritaria. Todas las decisiones que se adoptan tienen ese principio como referencia fundamental. Y en este conflicto entre Israel y Hezbolá no somos objetivo por parte de ninguno de los contendientes.

Quiero agradecer a las familias y a nuestros compañeros en España su apoyo constante y su confianza. Nuestros militares están preparados, comprometidos y actuando con la máxima profesionalidad.

Por último, ¿qué consejos o directrices daría a su sucesor y al resto de militares que formarán la próxima Brigada del Líbano?

Al que será mi sucesor y a todos los militares que formarán la próxima BRILIB les diría, ante todo, que mantengan siempre la seguridad como prioridad absoluta. El entorno es complejo y cambiante, y la capacidad de evaluar riesgos y actuar con prudencia es fundamental para cumplir la misión.

Les recomendaría también que continúen reforzando la coordinación y la comunicación, tanto dentro del propio contingente como con UNIFIL y, muy especialmente, con las Fuerzas Armadas Libanesas, cuyo papel es clave sobre el terreno.

Estoy convencido de que la próxima Brigada afrontará el despliegue con la misma profesionalidad, compromiso y sentido del deber que han demostrado quienes les preceden, y les deseo el mayor de los éxitos en el cumplimiento de la misión.

 

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