Desde enero de 2013, el Destacamento Aéreo Táctico (DAT) ‘Marfil’ ha sido una pieza clave de la proyección exterior de España en África Occidental. Integrado en la Operación Apoyo a Malí (A/M), este destacamento del Ejército del Aire y del Espacio ha contribuido de forma sostenida a las misiones internacionales lideradas por Naciones Unidas, Unión Europea y Francia, en un entorno caracterizado por la inseguridad, la inestabilidad política y la amenaza persistente del terrorismo yihadista.
A punto de concluir la misión del DAT Marfil en Senegal, el comandante Enrique Rodríguez Moro, jefe del 48º contingente, ofrece una visión retrospectiva del papel del destacamento, sus logros y desafíos superados, así como el servicio prestado a la comunidad internacional: «Sin duda, y en resumen, el legado de nuestro trabajo quedará por siempre en esta nación africana aliada y amiga de España. Podemos estar muy orgullosos de todo lo que hemos hecho en Senegal».
¿Cómo ha evolucionado la operación A/M desde su origen en 2013?
La operación A/M comenzó como un apoyo logístico puntual a la Operación Serval, que Francia desplegó en enero de 2013 para frenar el avance yihadista desde de norte de Mali hacia la capital Bamako. España respondió con celeridad, y envío un avión C-130 Hércules y unos 50 militares a Dakar. Pronto se consolidó como una operación estructurada; y fue capaz de adaptarse a los cambios estratégicos con la transición a la Operación Barkhane en 2014, que amplió el foco desde Malí a toda la región del Sahel occidental. El DAT ‘Marfil’ ha evolucionado en paralelo, desde un apoyo puntual a una plataforma de proyección regional, hasta un modelo flexible y eficiente de despliegues temporal con aviones CASA C-295, según necesidades operativas, que comenzó en 2024.
¿Cuáles son los principales desafíos y los hitos más relevantes para el destacamento Marfil a lo largo de tantos años?
Los desafíos han sido constantes: operar en un entorno con infraestructuras limitadas, condiciones climáticas extremas y un elevado nivel de inseguridad por la presencia de grupos armados. A ello se suman los cambios geoestratégicos en la región, como el cierre de la EUTM Mali o el repliegue francés del Sahel, que exigieron una reconfiguración táctica del destacamento. Pero, ante todo, el reto permanente —y superado siempre— ha sido mantener la operatividad y la eficacia, al tiempo que nos hemos adaptado sin perder la cohesión, la ilusión ni la misión principal: apoyar la estabilidad regional desde el aire.
Entre los hitos más relevantes, me gustaría destacar la integración del DAT ‘Mamba’ en 2020, lo que consolidó todas las capacidades aéreas en Senegal; el traslado de instalaciones al nuevo aeropuerto internacional, que mejoraron considerablemente nuestra logística; y, la interoperabilidad lograda con las fuerzas francesas y africanas.
En la actualidad, ¿cuáles son las principales tareas que lleva a cabo el destacamento?
Durante el último año, hemos operado con un modelo de despliegue temporal del CASA C-295 (T.21), una aeronave idónea por su versatilidad, autonomía y eficiencia. Hace unos días el T.21 concluyó su último vuelo en el marco del despliegue del DAT Marfil. Sin duda, este ha sido el mejor colofón a nuestra misión aérea en Senegal. Con los muchos vuelos realizados, hemos cubierto un área operativa que abarca desde Senegal hasta el Golfo de Guinea y África Central, según la misión encomendada. Esta amplitud geográfica, con trayectos que superan los 4.000 kilómetros —más que de Cádiz a Moscú— refleja la dimensión estratégica del destacamento. Por otro lado, hemos apoyado a aviones que realizan misiones a otros países africanos, además de colaborar con los buques de la Armada española cuando recalan en Dakar y también cooperamos con la Guardia Civil y con las Actividades de Seguridad Cooperativa que las Fuerzas Armadas de España desarrollan en Senegal.
Además del DAT ‘Marfil’, hay otras contribuciones militares de España en Senegal ¿cómo se relacionan y complementan?
Efectivamente. Por un lado, tenemos un equipo de enlace permanente en Dakar para coordinar con las autoridades militares de Senegal la realización de Actividades de Seguridad Cooperativa, que se basa en la formación de militares senegaleses en muy diversos ámbitos con instructores españoles que se desplazan hasta aquí para impartir cursos de capacitación. Además, cooperamos con las autoridades senegalesas en aspectos logísticos y de seguridad, lo que permite una integración efectiva. Con todo, es un enfoque donde se complementan capacidades militares, diplomáticas y civiles.
En todos estos años de presencia permanente en Senegal, ¿cómo ha sido la relación del destacamento con la población local?
La relación ha sido excelente. A lo largo de los años, hemos trabajado mucho con ellos, y esto nos ha permitido mostrar la idiosincrasia y la empatía de los españoles. También hemos promovido múltiples actividades de cooperación cívico-militar: donación de material escolar y sanitario, participación en iniciativas culturales y asistencia a infraestructuras locales. Estas acciones han sido muy bien recibidas por la población, y han contribuido a construir un vínculo sólido y positivo entre nuestras Fuerzas Armadas y la sociedad senegalesa. Toda esta vertiente humana, la relación cercana con la población, es una parte muy importante de nuestra misión y una forma directa de proyectar España en esta región
¿Cómo explicaría a la sociedad española la importancia de nuestra participación en la misión A/M durante tantos años?
La estabilidad del Sahel es clave para la seguridad de Europa y, por tanto, de España. Nuestra participación ha contribuido a frenar el avance de grupos terroristas, mejorar las capacidades logísticas de nuestros aliados y proyectar estabilidad en una región crítica. Además, hemos reforzado nuestra diplomacia de defensa y ganado un valioso prestigio internacional. Es una misión que ha combinado seguridad, cooperación y humanidad, valores que representan a España en el mundo.
Ahora me corresponde poner fin a esta misión, y me gustaría subrayar el orgullo y gratitud que siento en estos momentos. Han sido más de 12 años de trabajo continuo, con 48 contingentes que han demostrado profesionalidad, eficacia y un profundo compromiso con la paz y la seguridad internacional. La misión aérea en Senegal termina, pero el compromiso de España con la seguridad y la cooperación en África sigue muy presente sobre el terreno: desde el Golfo de Guinea hasta Mozambique o Somalia, entre otros escenarios. No podemos olvidar que todo lo que acontece en este continente hermano es de vital importancia en nuestro presente y para nuestro futuro.